3 Ensaladas para el verano


Desde hace algunas semanas encuentro mayor atención en mis publicaciones sobre platos frescos, me vienen pidiendo diferentes combinaciones, y creo que llegó el momento y nunca mejor con estas altas temperaturas, de hablar de lo que nos pide el cuerpo: ¡ensaladas! Nada nos apetece más por estos días, ¿verdad? Hoy les dejo algunos tips sobre mi experiencia con ellas.


Si leyeron el último post sobre Israel, o el de México incluso, podrán adivinar un poco de qué va este amor que les tengo a las ensaladas. Y ahora que lo pienso, quizá tenga que ver también un poco con mi fascinación por los productos frescos también, que en estos platos se aprecian de manera natural, tan efectiva, generalmente crudos la mayoría de las veces; y el modo, tan simple, con bajísimo tiempo de elaboración.

Unos cuantos años atrás, mi relación con las ensaladas era bastante sencilla por no decir básica. Mis mejores soldados eran el tomate, la lechuga y la cebolla. Y aunque estos ingredientes seguirán siempre conmigo, en algún momento comencé a abrir un poco los horizontes, y en la ampliación de sus filas encontré felicidad por combinar otras texturas y sabores. En lo que respecta a ensaladas, creo que más permisos no podríamos tener, y que la satisfacción que nos brinda esta búsqueda es ilimitada, como la cantidad de resultados posibles.

Cuando vivía en Israel, llegó a mí el Chef Yotam Ottolenghi. Comencé a estudiar su visión a través de sus libros, en donde la fruta y la verdura se destacan por sobre todas las cosas y en los que enseña a muchísima gente a combinar texturas mediante crudos y cocidos, frutas de todo tipo en todo tipo de platos. Dentro del mundo de la gastronomía tiene un gran reconocimiento porque cambió la forma de alimentarse a mucha gente en Londres. Para mí es un modelo a seguir en muchísimas cuestiones y si lo nombro en este post, es porque gracias a él y a la cultura israelí (de donde él es también) aprendí a comer más variado, con más color (aporte sensorial y nutricional) y sobre todo a no tenerle miedo a combinar.

Aquí les traigo tres de mis recetas favoritas que nunca me pueden faltarme en verano. Con ellas intento, como siempre, que mi experiencia sea disparadora de la de suya, pero no por imitación necesariamente; asique no se desanimen si algún ingrediente les hace ruido, pues lo reemplazan, lo quitan, o incluso si se animan a probarlo, ¡luego deciden! Ahora bien, ¡Estamos listos!

Como base de cualquier ensalada lo que siempre hago (y jamás mido cantidades cuando de ellos se trata) es poner unos brotes de diferentes colores.



Esta vez completaré la base verde con un poco de aguacate y pepino cortados en rodajas irregulares, tomates cherry, frambuesas, unas nueces partidas con la mano o picadas rústicas, semillas de sésamo y el condimento especial que nunca puede faltarme, será aceite de oliva, limón, sal y pimienta.


La verdad es que no soy fanática de los aderezos muy elaborados, soy más bien amante del limón y el aceite y es por eso que casi todas mis vinagretas son más bien simples, para realzar los sabores de los ingredientes, y no taparlos en cambio.


La siguiente receta es una ensalada de pastas que en casa nos encanta, funciona como acompañamiento tanto como plato único.

Esta vez utilicé pasta seca paccheri, brotes de rúcula, tomates cherry, alcaparras, queso feta, tomates secos y como aderezo, una mezcla de mostaza Dijon, zahatar, limón, aceite y pimienta. Como verán, en esta receta no utilice sal ya que la mostaza brinda un sabor bien intenso y no quise opacarla. Pónganle a gusto si lo desean, prueben con poca cantidad.


Como tercera y última ensalada no podía dejar de lado uno de mis quesos favoritos que es el queso azul, conocido también como queso Roquefort. En esta ensalada vuelvo a utilizar brotes de rúcula, cebolla morada cortada en rodajas finas, ciruela amarilla, queso azul desgranado y pistachos previamente tostados. Como aderezo también utilicé aceite de oliva, sal, pimienta, y un buen chorro de limón para intensificar todos los sabores.


La verdad es que las ensaladas no pueden faltar en nuestras mesas, como toque fresco o en abundancia, en el verano son menester. Quinoa, lentejas, garbanzos, arroces, huevo, quesos, patatas, o unas tostadas acompañando, pueden ser ingredientes que aporten sustento para convertirlas en platos principales balanceados y completos, acordes a esta época del año en que las comidas pesadas nos restan demasiada energía, inflamando el estómago a causa de su lenta digestión a la que no ayudan las altas temperaturas. Podemos aprovechar en ellas los productos de estación, cantidad de verduras tanto como frutas, que a veces nos cuesta más incorporar.


Para mí las medidas en las ensaladas no existen, ni tampoco los cortes exactos (que homogenizan la textura en el paladar y vuelven al bocado menos interesante). Soy muy fanática de abrir la nevera y literalmente hacer algo con lo que tengo y salir sólo si me hace falta un imprescindible, o algún antojo a capricho. Pero no suelo salir a comprar todos los ingredientes necesarios simplemente para respetar una receta si de ensalada se trata. Asique no tengan miedo y anímense a combinar frutas con verduras, brotes, diferentes aderezos, tomen mis ejemplos como guía o para ir por el camino opuesto, pero regálense una alimentación fresca, variada y colorida, ¡se acordarán de mí!

Hoy en día y gracias a Eden y a su cultura gastronómica que es riquísima en frutas y verduras yo pude aprender a ser más gustosa en este tipo de variedades, y espero poder inspirarlos con este Post. Recuerden q lo más importante es lo que traemos del mercado, por ello la tarea en el camino a la variedad y las nuevas experiencias comienza en la verdulería esta vez, después sólo se trata de combinar lo que tenemos en casa. ¡Luego me cuentan! Si quieren ver mi último post sobre la gastronomía Israeli, les dejo el link aquí abajo https://www.cositamitit.com/post/gastronomia-israeli










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