¿Emprender en el 2020?

Actualizado: sep 2




¿Cuándo es el momento ideal para comenzar de cero? ¿Emprender? ¿Qué emprendemos? Se me viene a la cabeza "empeñar". Su significado lineal dista bastante del que nos trae a esta cita, pero creo que la sensación se asemeja bastante. Un economista podría hablar de "inversión". Claro, la hay. Aunque sean tus últimos céntimos estás ahí, haciendo malabares para invertir en tu producto, mejorar la imagen, la presentación, pero es más visceral, más emocional, empeñar... La sensación es la misma. Los emprendimientos suelen ser pequeños grandes sueños sobre oportunidades autogeneradas que nos permitan desenvolvernos en algo q nos da alegría e ilusión.


Poco a poco sabremos si incluso, es algo que amamos, cuando se vuelva parte de nosotras mismas, nosotros mismos. Empeñar es ese acto desesperado de dar algo que tiene un gran valor para ti, cuando sientes q el momento de ponerlo en juego para poder avanzar. Puedes perderlo todo, pero apuestas, sabes que volverás más fortalecido a recuperarlo, porque el emprendedor es un soñador, tal como un empeñador, o un apostador, pero con una ventaja: mucho más de su perseverancia y dedicación tendrán que ver con su éxito que la mera suerte.

Por eso hoy quiero contarles sobre cómo es para mí ser emprendedora, cuánto vale la pena vencer todos los "y si tal cosa..." aquellos miedos exponenciales y falta de hábitos activadores. El trabajo más arduo, encontrar motivación. La recompensa más valiosa, el sincero recibimiento de lo que ofrecemos en nuestra comunidad.


Capítulo 1

Toma el riesgo.


A la hora de pensar en arriesgarse y crear algo nuevo, o de una propuesta personal para algo que ya está instalado de ciertas formas, creo que a todos se nos viene encima el miedo, la incertidumbre y básicamente la inseguridad absoluta sobre lo que intentamos abarcar.

Comencé con Cosita Amitit en el año 2017 y por muchas razones no logré hacer nada tangible en esa época, al menos no con la forma que tiene hoy que, igual que un hijo al ir creciendo, incorpora personalidad propia y tiene sus propias demandas. Desde aquel tiempo más o menos me fui dedicando a las recetas que me gustaría fueran parte, a estudiar mi propio estilo, la comodidad estética en mi visión, pero recuerdo que no fue fácil. El motivo principal era que ni siquiera estaba segura de lo que quería hacer, o si, aunque lo supiera, sería de apetencia general e interés. Que la suerte me acompañara también era un invitado de fuerte presencia, y en esa época no me acompañó tanto. Así que luego de varios intentos sin la correcta determinación y con el olfato dictando que no había prácticamente ni una garantía, decidí parar y entendí que no era el momento para avanzar en un proyecto tan personal ya que entonces carecía de estructura. Creo que a la hora de comenzar un proyecto es primordial confiar en tu propio instinto. Es el momento clave en que vas a la casa de empeño a soltar las alhajas de la abuela, las tripas cantarán. 

Capítulo 2

Cuando te pican las ganas y sólo hace falta que te alienten para ir hacia adelante.



Durante los años siguientes mi proyecto aún no tenía la forma que hoy tiene, pero no dejé de alimentarlo. Imaginé diferentes hábitats para su proliferación, me imaginé (y lo sigo haciendo) vivenciando sensaciones y ellas me fueron guiando para determinar en los hechos, qué sería necesario para manifestarlas. Quise tener algo mío, algo que me recordara los lugares donde fui feliz, algo que me permitiera ir cambiando mi oferta, algo que me propusiera estar atenta a los gustos variables de la gente y satisfacer sus necesidades. Agasajar. Imaginándome en un estado de certeza y confiando en que tengo lo necesario para llegar ahí, empecé a dar forma a Cosita Amitit tal como es hoy. Y siento que si crees más que nadie en lo que tienes para dar, que la demanda llegue es cuestión de paciencia, de dar tiempo a que te conozcan.

Mucha gente te va a decir que no es el momento. Mucha gente incluso con la mejor intención, te va a decir que hay que esperar, que quizá más adelante sea el momento; y quizás por protegernos de esos miedos que a ellos mismos los frustran, o por las razones que sea, pueden sonar tan convincentes que nos harán dudar cuando por ahí no lo estamos, trasladándonos miedos nuevos o reforzando los que venimos trabajando para superar. Es así que nos sentiremos aplastados cuando quizás nuestros padres, tíos o amigos, la gente que más nos quiere, pueda llegar a influenciarnos negativamente sobre nuestros proyectos. Escúchalos, pero no hagas tuyas sus palabras. Toma lo que pueda servir; antes que nada, ¡no debe cundir el pánico! Las intenciones de las personas que nos rodean debe ser lo primero que leamos cuando esto ocurra. Seguramente nos ayuden a pensar con frialdad cuando nuestra lista proyectual este guiada meramente por pasiones y ansiedad mal canalizada. Escúchalos de manera activa, es posible que quieran indicarte el cómo si no es el cuándo, y probablemente puedas tomar algunas buenas ideas, pero recomiendo una vez más, seguir el propio instinto. Nadie sabe mejor que tú, de tu capacidad, tu empuje y tus ganas de crecer. Sólo resta enseñárselas si son personas que necesitas que te acompañen. Si no lo son, a tu tiempo busca otras, ya que por más que parezca que podrás sola o solo con todo, en algún momento vas a necesitar ayuda. Aunque sea anímicamente. Estos aliados se volverán claves en tu confianza en el proyecto. Puede que sean pocas personas, no te disemines demasiado, mantén el foco, concéntrate, encausa toda tu capacidad. Ponte metas a corto plazo.


Capítulo 3

Llegarán oportunidades. Has de estar preparado para poder tomarlas.


Sí que el 2020 nos tomó desprevenidos, ¿eh? Comencé mi año con una energía muy positiva y como muchísimos de ustedes pensando en que iba a ser espectacular.

Imagínense la emoción expectante depositada en él, si en Junio pasado íbamos a casarnos con mi pareja; familia y amigos llegarían a Galicia, de Argentina, Israel y México (ocasión única en la vida) para compartir con nosotros ese momento; ambos teníamos buenos trabajos, y mi proyecto en puerta que ya hacía muchísimo tiempo tenía ganas de poner en marcha, más ahincado que nunca, como cuando en pocas

ocasiones tenés la visión tan clara de lo que quieres alcanzar. Pero la vida como siempre nunca deja de sorprendernos y creo que nos dió a todos un buen revés que nos dejó recalculando ruta, sin saber dónde estamos parados. Algunos simplemente adaptaron el rumbo anterior, otros están bastante atemorizados, otros nos vimos obligados a pedir auxilio en el GPS interior. Cuando las cartas se mezclan tanto antes de volver a dar, el juego se abre y somos llamados a ver que absolutamente casi nada es imposible. Que con las posibilidades que tenemos que siempre sentimos que son pocas, se puede hacer un montón, pero que no hay muchas opciones: o te rindes y te dejas caer, o te paras y le haces frente a la situación. En mi caso decidí hacer frente y entender que la vida continúa como siempre me dice mi tío, (te das cuenta de tus años cuando las frases de los más grandes se presentan como verdades) porque esta no es la primera ni la última crisis que viviremos muchos. Tal como las han vivido los que vinieron antes. Así que en la medida en que no se vean completamente imposibilitados, si el único freno tiene que ver con las interminables dudas y piensan que no es el momento y es mejor esperar, mi consejo es que si están seguros de lo que querrían, ¡pues quiéranlo!, regálense volverse seguros de lo que hacen ¡simplemente poniéndose a hacer! Que el tiempo se encuentra, la energía estancada comienza a fluir y de pronto sobra, y cuando se vuelve a agotar ya todo ha tomado curso y la motivación surgirá de cumplir con tu promesa de un buen producto, un buen servicio, lo que sea que te hizo ilusión y te llevó hasta ahí, que no hay nada más lindo e impetuoso que levantarse a la mañana y dedicar toda la energía a algo que amamos. Días bajos de vibraciones habrá siempre, eso no tiene que ver con tu ocupación ¡sino con estar vivos! ¿cuáles son sus ideas? ¡compártanlas con quienes los inspiran!

No quisiera sonar como si me jactara del triunfo o de conocer el camino exacto. Por el contrario, cada día siento que recién estoy empezando, y ahí es cuando estos mantras me mantienen despierta, es este sistema de empuje, el motor propio del emprendedor, esto es lo que sentí que había aprendido y quise transmitirles. Que luchemos a través de los miedos, porque hay muchísima gente está en nuestro mismo lugar, queriendo salir adelante con un sueño en el horizonte y con un montón de ideas en la cabeza. Y vaya cosa tan mágica y frágil las ideas, aférrense a ellas, busquen estrategias y defiéndanlas. Que fácilmente vientos hostiles nos las hacen olvidar, pero el dolor que eso conlleva es el de negarnos a nosotros mismos. Porque somos nuestras ideas, somos lo que hacemos para verlas materializadas. Si hay algo por lo que vale la pena luchar es por nuestros sueños. Cuidarlos, darles vida propia, hacerlos crecer, nos hará más humildes si vemos que el triunfo es colectivo, q no lo construimos solos y que el éxito no es el destaque del ego sino el de la rutina del amor puesta al servicio de más amor, aquello que nos llena de ganas.


Capítulo 4


Mi mejor consejo es que salgas corriendo a buscar una agenda, un pizarrón, o un archivo en tu celular donde empezar a anotar absolutamente todo lo que surja, desde necesidades mobiliarias, herramientas, administrativas, hasta hilarantes disparadores, visiones gráficas, posibles maneras de realizar; contáctate con otros emprendedores de tu campo o de áreas complementarias, estudia de manera personal cómo publicitarte, o ¡realiza un curso! pero no dejes de moverte, y si has estado muy quieta o quieto, ¡pues muévete!. ¡Te deseo los resultados más satisfactorios!


Nos vemos en la próxima! Nota: Edición: Julieta Alí Fotografía: Valentina Franzini

Si quieren leer nuestro anterior post sobre las mejores recetas para este verano, haz click aquí

https://www.cositamitit.com/post/3ensaladasparaelverano





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